sábado, 10 de mayo de 2014

HOMBRE, NORMAS, DEGRADACION SOCIAL Y DELITO.-

Dr. Alberto Cafetzóglus
Es bueno recordar que la sociedad humana está constituida por hombres. Parece una perogrullada, y quizá lo sea. Pero hay en la cotidianeidad de la relación con las cosas un fenómeno psicológico de olvido de las estructuras esenciales. El pan que comemos a diario, por ejemplo, es algo para comer y nada más que eso, y queda en el olvido  que está constituido por elementos que vienen de vegetales que se cosechan y se manufacturan para servirlos a la mesa; los individuos con los que nos relacionamos en el día a día, son  personas con los que intercambiamos esto o aquello, de cualquier naturaleza, con la atención prioritariamente puesta en el objeto del intercambio. 

La condición humana, a la que estamos tan acostumbrados como al pan, por presupuesta, queda generalmente en la periferia.-
Y así ocurre que, cuando debemos mantenernos dentro de la necesaria organización social, no se enfoca con la profundidad y rigurosidad que se necesita al protagonista esencial de aquella, que es el hombre. Dejamos que “eso” quede en manos de pequeños círculos de investigación, o de quienes se ponen a querer gobernar, sea ello por mecanismos democráticos o de fuerza, fuerza que puede manifestarse bruta y frontal, o bien disimularse haciéndonos creer que coparticipamos en la forma democrática.-
En cualquiera de éstos dos últimos casos somos “súbditos” aunque en la hipótesis del disimulo no tengamos  una cabal, generalizada, y profunda comprensión de ello.-
Todavía en la ex URSS hay mucha gente que añora el gobierno brutal de Stalin; gran parte de los habitantes de la Alemania de entonces y de  países satélites , se sentían felices de ser manejados y conducidos de modo absoluto por Hitler; y en varias teocracias del Oriente musulmán los jefes ejercen la autoridad total como señores de horca y cuchillo sobre grandes cantidades de población y con pocas resistencias marginadas y acalladas; más cerca tenemos los tremendos fenómenos de Cuba y Venezuela como muestras equivalentes. Y algunos seguidores más “light”.-
Esas sumisiones que complacen a muchos, complacencias sin las cuales probablemente las mismas no habrían sido y no serian posibles, están directamente relacionadas con el hombre y con lo qué es el hombre.-
Sería bueno que cada uno de nosotros, supiésemos lo mas aproximadamente posible qué y cómo somos, para que no haya lugar a pensamientos mágicos que nos induzcan a error, o a planes y practicas encaminadas a explotar nuestras debilidades y apetencias con la deliberada, pero no confesada finalidad de que nos comportemos como ganado.-
Para ello es necesario que nos eduquemos a nosotros mismos, y que prioricemos la necesidad de educar a las generaciones que vienen tras nuestro, primero desde la familia y luego desde las instituciones educativas de todos los grados.
En general nos olvidamos que evolutivamente tenemos tres cerebros: a)-el reptiliano, el primero en antiguedad, el mas animal, dueño de las acciones impensadas tendientes a saciar nuestras necesidades vitales básicas; b)-el límbico, segundo en aparecer, donde están las emociones, miedo, amor, rabia, celos, necesidad de vivir en sociedad, y los recuerdos arrancando desde los más elementales y primitivos; c)-el neocortex o cerebro racional. Este tercero, es el más nuevo en la evolución, de ahí la antelación de la expresión “neo”=nuevo. Aquí se desarrolla la conciencia, la capacidad de controlar las emociones y el desarrollo de las capacidades cognitivas.-
Los dos primeras tienen más que ver con la animalidad, mientras que el tercero podría decirse que es la nota típica de la condición humana.-
En el hombre primitivo o “salvaje” u “homo natura” es obvio que actúan principalmente los dos cerebros mas antiguos. Y como nos recuerda Mira y López, aquel es movido “por los ingentes impulsos de preservación y expansión en su ser, que constituyen los complejos dispositivos defensivo-ofensivos y procreadores vulgarmente conocidos bajo el calificativo de instintos de conservación y de reproducción. Estos se acusan a cada momento en nosotros primero en forma de leves ”deseos”, luego de claras “ganas”, y más tarde, si no son a tiempo satisfechos, de imperiosas e impulsivas “necesidades” de huida, de ataque o de posesión”(Emilio Mira y López “Cuatro Gigantes del Alma”,pag.10,Ed.Lidium,Bs.As.1988).-
Cuando vemos día a día lo que ocurre en el mundo del delito, en todas sus gamas, no nos podemos engañar. No se trata de una “sensación” ni de un ser que ha nacido bueno y la sociedad lo hace malo como se nos ha mentido y se quiere seguir mintiendo, sino de una realidad biológica que se muestra con las más oscuras, primitivas y poderosas fuerzas en acción.-
Esta realidad está en todos nosotros, desde los más humildes a los más poderosos integrantes de la sociedad, abarcativa de gobernantes y gobernados; y por lo tanto resulta que, bajo determinadas circunstancias todos podemos ser delincuentes. (Ese fue el tema-tesis de una película francesa que vi siendo un joven estudiante titulada “Somos todos asesinos”).-
Para que éstas fuerzas  oscuras, primitivas y poderosas no actúen caóticamente en el planeta generando el imperio de aquello de que “el hombre es el lobo del hombre”, es indispensable la existencia de un sistema normativo que sirva o ayude, según expresa Paul Johnson, a “enjaular la bestia”.(“La Historia del Cristianismo”, autor citado,pag.581,Javier Vergara Editor,1991).-
Ese objetivo lo cumple o intenta cumplir ante todo la norma moral. Y si ella no es suficiente, la norma jurídica que prevé sanciones para el acto antijurídico, creando órganos estatales que tienen el monopolio de la fuerza.-
Respecto de la primera dice Alexis Carrel: “La actividad moral es equivalente a la aptitud que el hombre posee para imponerse a si mismo una regla de conducta, para escoger entre varios actos posibles aquellos que él considera buenos para librarse  de su propio egoísmo y de su maldad”.(“La Incógnita del Hombre”, autor citado,pag.140,Joaquin Gil,Editor,Barcelona,1937).-
La Argentina es el reino de la anomia, y esto ha sido señalado y publicitado con precisas observaciones  e inobjetables razonamientos por escritores muy respetables como Nino, y como Mira entre otros.-
Pero hay que apuntar que no solo tiene la culpa el chancho sino quizás en igual o mayor grado quien le da de comer.-
¿A cuántos de los electores que durante décadas y décadas hemos elegido representantes nos interesa como valor primero para decidir nuestro voto, la supremacía del sistema normativo, los valores distintivos entre lo bueno y lo malo visualizando a los candidatos y sus propuestas?
¿No son quizás muchos los que resignan el trabajo y el esfuerzo del ejercicio de la libertad por la preferencia cómoda de entregar el poder al líder, al “jefe”, que por alguna cuestión de pensamiento mágico se considera providencial?¿No se advierte que esa forma de designación estimula al elegido a sentir que puede “ir por todo”?
Tanto en éste acto tan importante y trascendental, como cuando se cruza con el automóvil con la luz roja, o se toma velozmente la banquina para avanzar en una ruta embotellada, como en tantas acciones que priorizan al que las ejecuta en desmedro de sus semejantes, lo primero que está fallando es el sentido moral, sea porque la norma no ha sido elaborada, sea porque despreciándola se la quebranta.-
¿Qué es lo que ha fallado en ésta escalada de amoralidad, de anomia, de antijuridicidad?
Creo que nada mas y nada menos que la educación. Primero la familiar, pues donde se falla dentro de la familia en la formación de valores y de normas de conducta, poco o nada pueden hacer la escuela y las universidades y demás institutos u organismos.-
Y segundo la que está a cargo del Estado, sea por los institutos estatales, sea por los que debe de alguna manera fiscalizar.-
Si en lugar de insuflar valores con contenido ético se enseña ideas que parten de “ismos” perversos generadores de anarquía y de caos, y por tanto facilitadores de la condición de ganado para ser arreado, la supuesta “educación” produce un resultado igualmente perverso que es la antítesis de lo que debe ser.-
Y si mas allá de las tareas específicamente docentes, los que tienen la responsabilidad de dirigir y formar, en todas los grados de la tarea, desde los más superiores a los mas inferiores, (es decir, ”gobernar” tomado el vocablo en sentido amplio),descartan el buen ejemplo por la demagogia, la mentira sistemática, la violencia en todo y los intereses bastardos, es decir, en suma, el hacer a un lado las normas morales y las jurídicas, éste mensaje se inscribe en la capacidad cognitiva del tercer cerebro y el resultado es la amoralidad, la anomia, los modos más o menos anárquicos de la vida social, la corrupción, la violencia y la antijuridicidad en las formas delictuales del Derecho Penal y en las formas extrapenales del resto del sistema de derecho tiñendo nuestras conductas.-
Reconozcamos nuestras realidades y partiendo de ellas encaremos la recuperación a partir de ese reconocimiento. De lo contrario, siempre volveremos a tropezar con la misma piedra.-

Alberto Néstor Cafetzoglus

domingo, 16 de marzo de 2014

SIGUEN LAS REFLEXIONES RELATIVAS AL ANTEPROYECTO

Dr. Alberto Cafetzóglus
He tenido la suerte de hacerme de una copia del Anteproyecto de Código Penal y he comenzado una lectura lo más minuciosa posible para formarme opinión que sea, igualmente, lo más completa posible. Llevará tiempo y me tomaré todo el tiempo que sea necesario, toda vez que la Comisión empezó su trabajo en mayo del año 2012 y lo concluyó en diciembre del 2013, es decir, unos dieciocho meses.-



Sin embargo y hasta que una adecuada asimilación, que indica la prudencia, produzca las conclusiones, una frase pronunciada por el señor Sergio Massa, me disparó la memoria a algo que leí en la Teoría del Delito del Dr.Zaffaroni y que examiné un mi nota anterior.-
En efecto, el señor Massa, según La Nación del 7 de marzo de 2014,había expresado: “…Desde un principio lo que más nos interesó fue que la gente, en ésta etapa, se entere de cuál es la idea que circula por detrás de la reforma del Código Penal….”.-
Y ésta frase, como dije, me disparó la memoria a algo que leí bastantes años atrás en la mencionada obra del Dr.Zaffaroni, su Teoria del Delito, (Ediar,impresa en 1973,y que obra en mi poder desde el año 1974).-
Yá entonces, en mi primera lectura de aquellos años tan críticos subrayé un párrafo incluido en el tema titulado “Dogmatica y legeferenda” en la página 30 del ejemplar.-
Allí se lee, con relación a la tarea del jurista en función proyectista, lo siguiente: “Cuando las valoraciones jurídicas se van apartando de las pautas sociales-peligroso síntoma de la aproximación a una situación de guerra- por lo general  no solo se ataca a la dogmatica…las reformas legales no se hacen cargadas de sentido dogmatico, no son reformas que tienden a facilitar la construcción jurídica para llevar una mayor seguridad a la aplicación del derecho, a la elaboración de una jurisprudencia técnica, sino que son reformas inconsultas, circunstanciales, apresuradas, tendientes a emparchar la ley, que dificultan la elaboración técnica, disminuyendo así la seguridad en la aplicación del derecho….Por supuesto que de legeferenda, cabe preguntarse cómo pueden evitarse las valoraciones jurídicas de las pautas sociales de conducta ante la tremenda complejidad de pautas que surge de la multiplicidad de intra-grupos y especializaciones en la sociedad contemporánea. La respuesta  solo puede consistir en afirmar que una sana política criminal no puede ignorar ésta realidad social y respetar en el grado máximo posible la diversidad de pautas sociales (lo que en las modernas corrientes reformadoras se conoce como política de desincriminación o de “despenalización”)”.-(obra y autor citados,pag.30).-
Sin perjuicio que difícilmente pueda alguien estar en desacuerdo con que es altamente deseable que todas las leyes que se refieran a una materia determinada,(penal, civil, comercial, etc) se reúnan en Códigos que contengan a todas  las que correspondan a la materia de que se trate, a fin de que se hallen en la mayor armonía posible (que es uno de los primeros argumentos de la Comisión para hacer un nuevo Código Penal, el que los sucesivos “emparches” que habría sufrido el Código de 1921 desde entonces a ahora habría generado un desorden normativo importante), se advierte fácilmente una suerte de menosprecio de las “pautas sociales de conducta”, y una tendencia a poner por encima de éstas a las “valoraciones jurídicas” que efectúa el jurista en su gabinete.-
Por eso en mi anterior nota dije que el equiparar estas valoraciones con “hechos” me parecía que es una nota autoritaria porque toda valoración está muy cargada de subjetividad, y porque el jurista en función proyectista, si bien tiene a la vista la dogmatica, solo la roza tangencialmente. En otras palabras, que prevalece en forma importante la subjetividad en aquellas, en igual forma que las que se producen en las pautas sociales de conducta. La única diferencia es que éstas se producen en la calle y en los sentimientos de la gente en la inevitable lucha por la vida, en tanto que aquellas nacen en las cabezas de uno o varios técnicos en la soledad de un gabinete, y en que éstos se atribuyen el actuar en forma supuestamente científica.-
Que la Constitución en el artículo 75 inciso 12 disponga que corresponde al Congreso dictar los códigos que allí se enumeran  “en cuerpos unificados o separados” no implica que el jurista en función proyectista deba menospreciar las valoraciones de la sociedad o “pautas sociales de conducta”. Nadie puede impedir que el Congreso elabore esos cuerpos incorporando las valoraciones que nacen entre la gente de la calle, pues diputados y senadores son representantes, mandatarios, de esa gente que, es depositaria primera de la soberanía, no solo  porque así lo dice la historia  de la ley suprema, sino porque tal principio está expresamente acogido, porejemplo, en el artículo 37 de la misma, según reforma de 1994.-
Que el jurista en función proyectista quiera ser una suerte de tutor del Congreso sobre la base de sus valoraciones de gabinete con la pretensión de blindarlas por el ejercicio de una supuesta ciencia, (que no es más que un mero cálculo de probabilidades según ya se ha visto en la nota anterior), eso sí me parece inconstitucional.-
Cuando el Dr. Zaffaroni  se pregunta cómo puede evitar el jurista proyectista en la actividad de legeferenda a las valoraciones jurídicas de las pautas sociales, atento la “tremenda multiplicidad de intra-grupos y especializaciones de la sociedad contemporánea”, y se contesta que una sana política criminal, para respetar esa “diversidad de pautas sociales”, debe seguir lo que en las modernas corrientes reformadoras se conoce como política “de desincriminación” o de “depenalización”, quizás esté contestando lo que se habría preguntado Massa en La Nación del 7 de marzo del año en curso.-
¿Es esta la idea que se hallaría tras el Anteproyecto de reforma?

Alberto Néstor Cafetzoglus

domingo, 9 de marzo de 2014

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ANTEPROYECTO DE CODIGO PENAL.-

Dr. Alberto Cafetzóglus
Aun no se ha publicado el anteproyecto de Código Penal redactado por una comisión de juristas y que el Poder Ejecutivo enviaría al Congreso. Quizás alguien diga que no es necesaria la publicación masiva pues es una cuestión muy técnica. 






Sin embargo creo que sería sano que cada ciudadano de a pie, si lo desea, pueda leerlo y formarse opinión, como así que los Colegios de Abogados de todo el país (que como es sabido incluye miembros especializados en Derecho Penal, pero muchos más que ejercen otras ramas del Derecho), expongan a la consideración de todos sus miembros el texto, por un elemental respeto a la condición del abogado, que por serlo, tiene un motivo profesional, amas del que surge de su condición ciudadana, a conocer y opinar sobre un proyectado sistema de ese Derecho que puede modificar una amplia e importante porción del orden jurídico que maneja como operario del mismo.-
Si el artículo 14 de la Constitución Nacional garantiza a todos los habitantes el “publicar sus ideas…sin censura previa”, está implícito el derecho a formar sus ideas; y mal pueden formarse ideas sobre proyectos de instrumentos legales capaces de modificar sus vidas, si no los conocen como proyectos, es decir, antes de que sean leyes sancionadas y por tanto vigentes.-
Obviamente que a mí me ocurre lo que a la generalidad: desconozco el texto del anteproyecto (aunque estoy tratando de hacerme de él), y solo tengo alguna información vía articulistas de grandes diarios, por los que me he anoticiado que se bajarían montos de penas, se eliminaría la reincidencia so pretexto de que ella implicaría sancionar dos veces el mismo delito y se estaría ante un instituto que no sería acorde al derecho penal “de acto” y sí al “de personalidad”, y que en  general estaría presidido por una ideología abolicionista.-
De ser esto así (y conjeturo que existe una gran probabilidad al respecto por varios motivos), es posible efectuar algunas reflexiones que espero sean útiles para ejercer el garantido constitucionalmente derecho humano de ir formándonos idea.-
El Dr. Eugenio Zaffaroni, quizás el más notorio de los integrantes de la comisión que elaboró el anteproyecto, expresa algunos pensamientos sumamente demostrativos de cuestiones que me parecen esenciales, en su libro “Teoría del Delito”(Edit.Ediar.1973).-
Voy a tomar en cuenta el CapituloI, titulado “Notas Metodológicas”.
Allí comienza, con rigor metodológico a explicar en qué consiste la “dogmatica”, a la que considera “método científico (dogmatica)” y dice que “frente a un conjunto de disposiciones legales el jurista se encuentra en la misma situación que el físico: debe tomar los datos, analizarlos (dogmas), establecer las similitudes y diferencias, y reducir lo que opera igual bajo una apariencia pre-analítica de diversidad. Luego debe elaborar una teoría (construcción) en que cada uno de ellos encuentre su ubicación y explicación. Por último debe plantearse hipótesis a efectos de verificar si esa teoría funciona de acuerdo a la totalidad, si no hay elementos que no hallan explicación adecuada o sea, si alguna parte del “todo” la contradice”. A renglón seguido señala  que ésta es la “verificación”, y sintetiza expresando que el jurista debe elaborar un sistema  no contradictorio (no puede haber contradicción con el “todo” de los textos legales ni consigo mismo.)(pags.22 y 23, obra citada).-
El lector se preguntará qué importancia tiene lo citado. Contesto que es fundamental porque toda ésta metodología visualiza la ley vigente, es decir, que es una labor que entre los juristas se denomina de “legedata”, de ley que ya rige y no de ley que se pretende hacer regir.-
Y esto está íntimamente vinculado, según lo expresa más adelante el autor, con el valor del conocimiento humano llamado “científico”, mas aun cuando está referido a un sistema de derecho vigente.-
Así es que continúa expresando Zaffaroni que “Pese a que con la verificación obtenemos la respuesta de que una proposición es verdadera, en ésta como en cualquier otra ciencia nunca obtendremos un grado de certeza absoluto sobre la verdad de la misma. Podemos obtener  un grado de certeza absoluto sobre el valor de “verdad” falso, pero jamás en cuanto al valor de verdad “verdadero” “(pág. 23, obra citada).-
Completa ésta afirmación al expresar, a poco que se sigue en la lectura, que el grado de certeza será cada vez mayor en razón directa al número de ocasiones en que se efectúe la verificación, pero que “no por ello dejará de ser un cálculo de probabilidades”….que “la certeza absoluta la obtendríamos en el infinito. Por ende, el valor de verdad de una construcción dogmatica será siempre un cálculo de probabilidades”.-(pag.23 y 24,obra citada).-
Pese a que desde largo tiempo atrás me he manifestado contrario a las posturas zaffaronianas, me alegra bastante el reconocimiento que hace de que en el terreno de las ciencias en general (y en especial según mi creencia en lo jurídico), las teorías que se elaboran y las supuestas verdades son muy endebles y no pasan de ser meras probabilidades.(seguramente Jenofanes las llamaría “conjeturas”).-
Si esto ocurre con la ley vigente en que el método es fundamentalmente de comparación y de rigor lógico en ella buscando la existencia o ausencia de contradicción, cuanto más ha de ocurrir cuando  se actúa de “legeferenda”, es decir cuando el jurista entra  en “la función de proyectista de ley”, con sentido valorativo “o sea al margen de la ciencia del derecho”.(obra citada,pag.29 y 30).-
Lo valorativo está muy cargado de subjetividad, aun cuando se parta del análisis crítico de la ley vigente (que en mi modo de ver es solo un roce tangencial con la dogmatica).En ese terreno yo puedo creer con el único arbitrio de una pura subjetividad,que el hombre nace bueno y la sociedad lo hace malo, como de igual manera creer lo contrario, que nace mitad ángel y mitad demonio y que ésta última mitad se puede ir neutralizando mediante la educación y un sistema de premios y castigos.-
Así las cosas la afirmación de Zaffaroni de que las valoraciones del jurista en función proyectista pueden  elevar sus proposiciones a “hechos” (pag.30 obra citada) deviene inaceptable en el mero campo de la especulación intelectual, y contiene, en mi opinión, una importante nota autoritaria.-
Esto es lo que ocurre con el anteproyecto que nos ocupa y preocupa: que estaría chocando frontalmente con las creencias de los habitantes del país puesto que, según una encuesta que refiere el Diario Clarín del 9 de marzo de 2014, el 80%  cree que hay que endurecer las penas y en otra, 6 de cada diez personas opina que  no traerá más seguridad. (Diario citado,pag.12).-
Otra cuestión muy preocupante y que ha causado revuelo y resistencia entre mucha gente es que aparentemente el anteproyecto eliminaría la reincidencia. El argumento, como se ha visto al principio, sería que se estaría saliendo del llamado “derecho penal de acto” y el instituto se inscribiría en el “derecho penal de autor” (se pena por lo que es el encausado y no por lo que hizo), amén de que sería violatorio del principio constitucional “non bis in ídem” (no se puede condenar dos veces por el mismo delito).-
Resulta innegable que cuando alguien comete un delito, tras el elemento subjetivo que los tipos requieren para poder hablar de culpabilidad (dolo y culpa básicamente según sea el tipo de delito) hay motivos que integran su subjetividad y que motorizan y están intrínsecamente ligados a aquel.
Disecar el dolo o la culpa separándolos del resto de la subjetividad, de modo de considerarlos asépticamente es construir una ficción contraria a la realidad natural.-
Y así es que Jiménez de Asua cita a Carrara, quien razona que no puede imputarse una segunda vez el anterior delito por el que el reo ya pagó; tampoco puede fundarse en la mayor perversidad de éste pues se entraría en el campo de la Moral y se excedería el Derecho Penal; tampoco aumenta la cantidad del delito; pero la primera pena ha sido insuficiente y esto lo ha demostrado el reo con sus propios actos “esto es con la rotunda prueba de su desprecio por la primera pena”.(autor citado, ”La Ley y el Delito”,pag.536,Ed.Hermes,1959).-
Queda perfectamente claro en el pensamiento del gran maestro Carrara, que cuando el reo ejecuta el segundo hecho, su subjetividad exterioriza que desprecia absolutamente la primera pena sufrida, lo que conlleva un desprecio por el orden jurídico que se la ha impuesto.-
En suma, que en la comisión de ese segundo acto criminoso, ha exteriorizado una nota psicológica, en ese acto, que justifica la aplicación del instituto reincidencia.-
No hay doble juzgamiento, ni derecho penal de autor. Se considera exclusivamente el acto.-

Alberto Néstor Cafetzóglus

domingo, 12 de enero de 2014

DE “ISMOS” Y OTRAS YERBAS LOCAS DE LA VIDA DE LA SOCIEDAD.-

Dr. Alberto Cafetzóglus
Es sabido que  la ideología es un conjunto de ideas de una persona o de un conjunto de ellas, que dice ver las cosas de determinada manera, es decir, ofrece un punto de vista particular sobre la realidad desde el que se enjuicia lo existente. Con ello se esgrime una alternativa que procura acercar el sistema real existente al sistema ideal pretendido. La cuestión ideológica es muy preocupante para alguien que como yo suma, a su condición de ciudadano común, la de abogado que, por lo tanto, cree que la sujeción al Derecho, sustancialmente acorde con lo ético, es el único camino de la convivencia pacífica y de la ruta al mejoramiento humano.-

Consecuentemente creo que los “ismos” y otras yerbas locas de la política, deben ser analizadas en consciencia para poder hacer catarsis de ellas, paso indispensable para que se tome de una vez el buen camino, teniendo en cuenta que la aplicación funcional del Derecho en uno de los poderes de la aspiración republicana, no es un compartimiento estanco, sino que está íntimamente interrelacionada con todo el funcionamiento de la sociedad.-
Así las cosas, es del caso comenzar a profundizar el tema de la ideología, sus derivaciones y sus consecuencias.-
El origen del conjunto de ideas mencionado al principio, se ubica en determinada corriente filosófica, y suele asumir una versión muy simplificada y distorsionada, por falsa creencia, de la filosofía original.-
Así la ideología, suele por regla asumir un carácter insincero cuando el  pensamiento filosóficamente primo se distorsiona y  se convierte en “ismo”.-
En esa distorsión habita el interés personal acorde a necesidades que sustentan socialmente ese pensamiento. Y también por regla se disocia de la realidad porque la manipula apuntando al propio interés.-
Así entonces el “ismo” debe analizarse centrándose más en su lógica degradada que en la filosofía original.-
Cualquier ideología se ve a sí misma como depositaria de las ideas que pueden resolver cualquier problema de la sociedad, presente o futuro, lo que las convierte en algo dogmatico, pues se cierra en si misma respecto de las ideas de los demás.(Síntesis de conceptos básicos extraída de Enciclopedia Wikipedia, de Google).-
Puntualizados los conceptos básicos que anteceden, es posible desarrollar las conclusiones ínsitas en el título de éste artículo.-
Es materia central del mismo el ideologismo del terrorismo setentista porque, como es sabido no solo generó una guerra civil sino que, a partir del gobierno constitucional presidido por Cámpora, y luego por Perón, intentó introducirse dentro del orden constitucional para subvertirlo desde su interior previo colocarse en una  posición de izquierda, aparentemente democrática, dentro del movimiento peronista. (Perón denominó a eso “entrismo”). Si bien tal tentativa se frustró provocando la plenitud de la guerra, concluido el llamado Proceso y vueltos los gobiernos constitucionales, de alguna manera el llamado “entrismo” por el difunto General fue teniendo crecientes grados de éxito.-
Creo que es innegable que todos los grupos armados terroristas que desde los años sesenta en adelante actuaron, más allá de supuestas diferencias de sus ideologismos y de cuestiones relativas a lo táctico, apuntaban a establecer en la Argentina un Estado marxista.-
Quizás dentro de los matices, prevaleció el modelo de la Cuba de los Castro y de Guevara, con su pretensión de exportarlo a otros países, especialmente de Latinoamérica, y particularmente aquí, a la Argentina.
La metodología principal fue la violencia armada, abierta, declarada y ejecutada diariamente.-
Pero, visualizando que el peronismo, en palabras de su propio jefe y fundador, fue desde sus comienzos, ante todo un Movimiento, abarcador desde la izquierda a la derecha, se concibió la idea del “entrismo”, es decir, actuar dentro del mismo y hacer de Perón el jefe revolucionario de la idea marxista a fin de implantarla desde el importantísimo polo de poder que él representaba.-
Pero erraron en el análisis de las convicciones de Perón que no tenían nada que ver con el marxismo; fueron echados de la Plaza de Mayo, con lo que fue archivada la idea de la metodología del “entrismo”, y se retomó la lucha armada con máxima violencia, ésta vez contra un gobierno constitucional que ordenó a sus FFAA la eliminación de las fuerzas terroristas.-
La actividad militar contraterrorista en pos de ese objetivo se desarrolló exitosamente por el gobierno constitucional hasta principios de 1976, y luego de ese momento, también exitosamente por las FFAA que de hecho se hicieron cargo del gobierno del país.-
La guerra contra el terrorismo fue finalmente ganada. Pero es de destacar que, cuando la principal fuerza terrorista, Montoneros, que quedaba con una cierta operatividad residual fue consciente de la derrota en el terreno militar, desempolvaron un “entrismo” aggiornado, pactando con el ex jefe de la Armada y ex integrante de la Junta Militar, Emilio Massera. (Ver “Montoneros, Soldados de Massera”, de Carlos A.Manfroni, Ed.Sudamericana, 2012).-
En ése “entrismo” aggiornado, pareciera que por el lado de Massera su motivación fue su enorme ambición de poder: quería ser el nuevo Perón, para lo que habría jugado cartas de todo tipo. Por el lado de Montoneros habría prevalecido el móvil de entrar en el poder si Massera lograba ganar las próximas elecciones, quizás para salvar algo del desastre, y quizás para gozar de las mieles de ese poder que vendría, polifacéticas y abarcativas de todo lo que se imaginaba como gratificante. En éste punto, pareciera que el interés personal se hizo mucho mas bastardo de lo que pudo haber sido originalmente y la manipulación de la realidad habría alcanzado un muy alto grado.-
Los sueños de poder dentro de lo constitucional de Massera, es sabido que no prosperaron, pero el “entrismo” subsistió, como se verá.-
Varios personajes que militaron principalmente en Montoneros se ubicaron en puestos gubernamentales mostrando apariencias democráticas y de respeto al sistema de Derecho, fenómeno que ocurrió desde 1983 hasta el presente.-
Esto se acentuó en los gobiernos kirchneristas con la particularidad de que el “entrismo” fue fomentado por aquellos personajes  con indiscutible militancia en el terrorismo de los setenta ocuparon importantes cargos  públicos; se exaltó la ostentación de los derechos humanos (eso sí, en forma sesgada como se demuestra por el incumplimiento del Estatuto de Roma); se llenó de beneficios a una fracción de Madres de Plaza de Mayo y de Abuelas de Plaza de Mayo; se indemnizó a los ex terroristas; se exaltó a figuras del ideologismo terrorista como Guevara haciéndolas aparecer como supuestos héroes; a quien disintiese se lo trató como enemigo negando de hecho la realidad de que esas personas constituyen más del cuarenta por ciento del electorado; se impuso una metodología legislativa de no dialogo con la oposición; se puso en marcha una actividad permanente de manejar al Poder Judicial. Para ello se usaron todos los medios, incluso generar dentro de él una parcialidad adherente al “ismo” gobernante; se pretende cambiar la legislación civil y penal inyectándolas del mismo “ismo”; la economía va siendo estatizada cada vez mas conforme al fracasado modelo soviético; las FFAA y las FF de Seguridad fueron sistemáticamente descalificadas y pauperizadas; la educación pública fue degradada en forma sistemática convirtiéndola en la antítesis de aquella que nos distinguiera con orgullo entre las naciones; se creó un clientelismo asalariado que asegura el voto y que acrecienta acentuadamente la pobreza y la no inclusión; se estrechó amistades internacionales con naciones de “ismos” terroristas en tanto se renegó (al menos en el discurso) de las que están en la vereda de enfrente de aquellas; en materia de seguridad, todo el aparato fue insuflado cada vez mas y sin pausa del progresismo que apunta al abolicionismo, dos “ismos” nefastos que aupan al delincuente y desprotegen a la gran mayoría de los habitantes que no lo son. Esto ha generado, entre otras calamidades que el país haya pasado de ser de un lugar de tránsito de drogas prohibidas, a uno de recepción, fabricación, exportación y alto consumo de las mismas, con instalación de cárteles, mafias, y altos índices de corrupción; luego del sistemático destrato a FFAA y de Seguridad hoy se ha logrado que el Jefe del Ejercito proclame sin el menor rubor que quiere y trabaja por lograr que la fuerza armada forme parte del proyecto del gobierno. No es necesario mayor reflexión para entender que se pretende que salga de su deber legal, que consiste en la defensa de todos sus mandantes, que son la totalidad del pueblo del país, para asumir la del aparente “ismo” de la parcialidad del gobierno. Es de tener muy presente el muy trágico precedente histórico de Hitler obteniendo que todas las fuerzas armadas de Alemania le prestaran juramento de lealtad a él. También hay que tener muy presente en qué terminó esa adhesión al  “ismo” nazi que aquel encarnaba como su máxima expresión; finalmente y para no seguir con una larga casuística, se ha logrado, en resumen la destrucción moral  del país, cosa que luminosamente ha explicado Carlos Mira.(Ver su artículo titulado “La Destrucción Moral”, por Carlos Mira, que ha circulado recientemente. Fuente: thepostarg.com).-
Vistos los productos que se describen y enumeran arriba, es mi creencia que quienes perdieron la guerra con las armas en la mano, lograron mediante el “entrismo” salirse con la suya, desde que desde gobiernos constitucionales fueron induciendo, cada vez más, su ideologismo. Este logro se manifestó en su máxima expresión en la última década tras el discurso del “relato”, expresado fervorosamente por quienes, es curioso, durante la guerra no estuvieron con las armas en la mano sino ejerciendo lucrativamente la abogacía y el comercio en el lejano sur.-
La actividad lucrativa se habría mantenido paralelamente al ejercicio de la función pública, comprendiendo además a una pluralidad de colaboradores y demás personas vinculadas.-
A la vista de todo esto parecería que en el “ismo” del relato el carácter insincero se habría acentuado intensamente. Y que todas las manifestaciones consecuentes de carácter negativo exteriorizan con toda claridad el uso de la lógica degradada en forma sistemática.-
De igual forma que el obcecado cerramiento en sí mismo, que genera enemigos donde no los hay y que impide el dialogo constructivo, es otra marca indeleble que tipifica el “ismo”.-
Las otras “yerbas” locas que se anticipan en el titulo son las consecuencias del “ismo”, cualquiera sea éste. En el que se ha visto aquí, se exteriorizan en las acciones ejecutadas que se han enumerado arriba.-
Pero además, en mi humilde modo de ver, hay algo que permite hablar de locura, tomado el término no en el sentido estricto de la psiquiatría sino en sentido amplio. Esta “locura” consiste en perder de vista la limitación del pensamiento humano. La limitación se da porque el mismo, en su naturaleza intrínseca está formado por conjeturas que, si bien algunas se comprueban experimentalmente, muchísimas no; y además en que ese pensar, ese conjeturar, si bien se extiende permanentemente, desplaza las incógnitas primera y última de la vida sin resolverlas jamás.-
Los “ismos” carecen absolutamente de la consciencia de esa tremenda limitación del pensamiento, y contrariándola lo exaltan totalmente con  absoluta soberbia, soberbia que desde el Génesis viene siendo señalada. Aunque sus creadores e instrumentadores posiblemente no tengan consciencia de ello, pareciera que todos tienen algo de solipsismo, postura que niega la realidad del universo circundante y afirma la existencia única del sujeto pensante y sus representaciones.-
Pensar nos es indispensable a los humanos para manejarnos a través de la vida lo mejor posible. Pero crear dogmatismos que pretenden imponerse al otro de una u otra manera acallándolo y sometiéndolo, es la equivocación mayor. Y sin embargo, la Humanidad a lo largo de su historia, siempre ha tropezado con la misma piedra.-
Hagamos pues catarsis para desembarazarnos de esa persistente locura.-

Alberto Néstor Cafetzóglus